domingo, 9 de marzo de 2014

Cuartos de libra e inyecciones de adrenalina


Esta crítica tenía que haber sido publicada hace veinte años, siento la tardanza.


No vi en su momento Pulp Fiction ya que, en el momento de estrenarse, tenía yo 9 años (un yogurín, vamos). No la vi tiempo después por, imagino, otras prioridades en la lista, tanto en la de la vida como en la cinematográfica. Tampoco en los últimos años ya que ante la insistencia de mis amigos de ser una obra maestra del cine, tenía una cierta reticencia ante su visualización.

La vi hace dos días.

Y, siento decirlo, no es un diez, es un nueve (y, curiosamente, coincido con la media de usuarios de IMDb)



Quizá si la hubiera visto antes de Snatch opinaría de otra manera. Quizá entonces opinaría que la pieza de Ritchie es una copia y no un homenaje (el boxeador, los mafiosos, historias cruzadas y contadas desde diferentes puntos de vista,...) y no hubiera podido saborear a gusto la filmografía del inglés.

También habría sido diferente si no hubiera visto antes el resto de obras de Tarantino. No habría buscado el patrón: no me habría fijado en los pies descalzos de Uma Karuna, en los diálogos en la cafetería (y en la pistola bajo la mesa), los planos desde el maletero o qué leches quería decir Mia Wallace con la historia del piloto en el que aparecía (momento de absoluta genialidad, ni Nolan, oiga...).

Zoom for genius

Es verdad que, de verla antes, hubiera apreciado mucho mejor 22 cortos sobre Springfield, con las referencias del Cuarto de Libra, Moe con los cereales y la "Araña" y Zed, o el capítulo de Community homenaje a Tarantino (con referencias infinitas, tendré que volver a verlo).

Pero así y todo, obra maestra, qué duda cabe, es un nueve: los diálogos brillantes, como siempre en el genio de Knoxville, la música que acompaña sino guía la película (tanto o más que en Reservoir Dogs), el cómo consigue que la historia entre Pumpkin y Honey Bunny sea una minihistoria de amor entre todo el lío argumental (también la de Butch y Fabienne), la historia del reloj, el MacGuffin del maletín...pero, ¿y el guión?, ¿dónde está el guión? ¿en el maletín?

La cinta puede ser una joya de la dirección con cada minuto de metraje pero eso no la hace excepcional. Le falta sustancia, le falta profundidad de definición (esto empieza a parecerse a una rueda de prensa post-partido). Tiene que ser algo más que historias cruzadas (Crash, ejem..) y Tarantino sabe hacerlo. Lo siento pero Kil Bill vol. 2 sigue teniendo la "pole".

Escuchando: The postal service - Give up

No hay comentarios:

Publicar un comentario